
Cuando las mujeres se quitaban el pelo
Comunidad: Bellavista
Etnia: Tuyuca
Relatado por: Hercilia Neira

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Narra el cuento que, en el inicio, cuando nosotras las mujeres teníamos el deseo de sacarnos los piojos, podíamos quitarnos y ponernos el cuero cabelludo. Una vez, una mujer salió por primera vez a la chagra. Cuando llegó allí se sacó su cuero cabelludo, que era como si fuera el cuero de una corona. Se retiró el cuero cabelludo y lo extendió sobre sus rodillas y pies, y comenzó a sacar los piojos y las liendres. Al día siguiente, antes de salir a la chagra, ella le dijo a su marido: “Voy a ir a la chagra, si tú también vas, después, tienes que golpear antes de entrar”. Después de decirle esto, ella se fue. El marido se quedó pensativo, preguntándose la razón por la cual la mujer le había dicho eso. Y entonces decidió ir a la chagra y asomarse a mirarla. La encontró sentada con la cabeza pelada, sin su cabello, y a su cabeza llegaban abejas, avispas y otros bichos que pican. Después de ver esto, y al entrar a la chagra, el marido decidió golpear, como le había pedido ella.
Después de ver esto, y al entrar a la chagra, el marido decidió golpear, como le había pedido ella. Al escuchar el golpe, la mujer se puso nerviosa, y por el miedo de ser descubierta por su marido, se puso rápidamente el cuero cabelludo sobre la cabeza aunque tuviera encima abejas y moscas que pican. Después la mujer intentó de nuevo destapar su cuero cabelludo, pero en ese instante ya no pudo sacarlo más, porque se le había pegado a la cabeza. Al ver que ya no se le zafaba el cuero cabelludo ella se dio cuenta que su marido la había visto a escondidas, y por esa razón le reclamó a él, y le dijo que sería él quien tendría que sacarle los piojos de ahí en adelante. Esta es la razón por la que, cuando las mujeres vamos a la chagra a pleno sol, nos da dolor de cabeza, porque la mujer de la historia, cuando se cubrió la cabeza con su pelo, dejó debajo todas las moscas que pican, y así comenzaron los dolores de cabeza en nosotras las mujeres.
Cuento en su lengua original
Sikato marĩ numiã kia sedᵾgara tiriguere. Tofú biero bᵾri sikato wese waago numiõ, wese waajoẽgo waa fiyajea ati casero mariya casero fanericaseero nimijiyu to mena sikatore ti casero, nee fanecojã biro mafoa fesaríicoro biricoro nefeocojã atienofᵾ feo tiere kia seego co.kia seego sa,coya casero coya dᵾfᵾá ateno marĩ ya dufuare sa kiare see tiego. Ti afe bᵾreco waego sũca, wagora jiẽgo sa co manᵾre: “wese wago tiayᵾ” jiẽgo, “wagᵾ yᵾre nᵾnᵾ vagᵾ fiya wagᵾra fagᵾ dacu mᵾ, jiẽgo, fiya wagᵾra wese fiya wagᵾra fagᵾ dacu mᵾ, jiẽgo co, tigᵾdacu mᵾ jiẽgo. Jiĩ wajoẽ cᵾsa cosiro waa derotigo yᵾre tero jĩmieri co giẽgᵾ, kᵾ iñajãgũ waegᵾ bᵾri core saa, derotigo tegimieri co iñagᵾ,yuñagᵾ fiyajoẽgᵾ. Co dᵾfᵾa beraga duimiegoco foa maniri ibera. Ti dᵾfᵾa fᵾre jeaera sa:mumiã, asiyariferi jeaera core; core iñajã joawagᵾra faegᵾsa, kᵾ̃ tetirisa atitoagui jĩ ᵾkᵾakᵾtᵾagora, kᵾ̃a mumiamena,asiyoariferi toaramena nee bᵾato feocojẽgo kᵾ̃amera. Tie nierosa marire numiã jõfᵾ tofᵾ wesefᵾre bayiro asiro, marino asisãrisa dᵾfᵾa niñamiatosa tie diarigue niero mari numiare, kᵾa mena buatofeoriguesa. Biro numia diarigue waro tierosa. Siro co faneri fanerierosa, core sᵾgajoẽro coresa,yᵾre iñajarigᵾ niawᵾ̃ mᵾ̃ jiego cofejasa, mᵾ̃ yᵾre iñarirobiro kia sericugᵾdacᵾ mᵾ̃ jĩego. Nocoania.





